De algún modo, la Biblia ha llegado a tus manos. Es muy probable que te sientas satisfecho de ello, pues no tienes duda de que es un gran tesoro literario. Y posiblemente sabes que sigue siendo el «best-seller» por excelencia, el libro más difundido en todo el mundo. Te dispones a leerla. O tal vez has empezado ya su lectura. Quizá ya has tropezado con algunas dificultades para comprenderla; o has llegado a alguna parte del texto que te parece anacrónica, aburrida, poco en consonancia con un libro tan afamado, y estás a punto de arrinconarla en tu biblioteca. Sea cual sea tu caso, puede serte útil la consideración de algunas cuestiones esenciales.
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