Pensamiento CristianoJosé M. Martínez y Pablo Martínez Vila
InicioLibrosFolletosTema del mesOtras publicaciones¡Participe!Venta Online
Inicio » Tema del mes » Noviembre 2009 - ¿Por qué Dios...?Recomendar a un amigo | Bookmark and Share |
AÑO 2010
AÑO 2009
Diciembre 2009
El triunfo de la luz sobre las tinieblas
Noviembre 2009
¿Por qué Dios...?
Septiembre 2009
Al gozo por la obediencia
Julio 2009
Jesucristo ante la frustración humana (II)
Junio 2009
Jesucristo ante la frustración humana (I)
Mayo 2009
Las relaciones humanas. ¿Mayordomos o esclavos? (II)
Abril 2009
Las demandas de la cruz
Marzo 2009
Las relaciones humanas. ¿Mayordomos o esclavos? (I)
Febrero 2009
«Más que vencedores» (II)
Enero 2009
«Más que vencedores» (I)
AÑO 2008
AÑO 2007
AÑO 2006
AÑO 2005
AÑO 2004
AÑO 2003
AÑO 2002
AÑO 2001
Noviembre 2009Imprimir Tema del mes

¿Por qué Dios...?

La providencia y sus misterios

Muchos creyentes que se han extasiado ante las maravillas de la creación tropiezan con la doctrina de la providencia, ante cuyos arcanos quedan sumidos en la perplejidad y la duda. Otros, por el contrario, ven en la providencia una fuente de confianza y paz. Esta dualidad de experiencias puede darse, y a menudo se da, en la misma persona: en un momento dado se siente espiritualmente confortada por el modo de obrar de Dios en relación con sus hijos, mientras que en otro momento se ve aturdida como si toda la potencia heridora de Dios actuase sin misericordia sobre hijos suyos que le aman y le sirven. ¿Acaso Dios es voluble? En determinados días parece actuar con nosotros como si todo él fuese amor. En otros, como si empuñase una dura vara para disciplinarnos. ¿Cuál es nuestro Dios, el de la caricia amorosa o el del látigo?

El marco de la Providencia

No podemos limitar la Providencia a la relación de Dios con sus hijos, aunque tal relación es de importancia vital. Todo cuanto concierne a nuestra experiencia de creyentes hemos de verlo enmarcado en el cuadro de la creación, tanto en la preservación del mundo como en el gobierno divino de lo creado. Todo está regido y dirigido en conformidad con sus planes. Todo tendrá su manifestación gloriosa en la venida escatológica de Cristo y la consumación de su reino. Entretanto esa esperanza se cumple, todo cuanto concierne a la vida del cristiano y la de la Iglesia está bajo el control del Señor. Asimismo los avatares que turban y con frecuencia afligen a los seres humanos no quedan fuera del conocimiento divino, no están por completo bajo la influencia de fuerzas malignas. En último término, todo está sometido a la supremacía del Altísimo. A todos llegan los favores de Dios. Son muy significativas las palabras de Jesús en el sermón de la montaña cuando afirmó que nuestro Padre hace salir su sol sobre malos y buenos y hace llover sobre justos e injustos (Mt. 5:45).

Esta soberanía de Dios se manifiesta también en su supremacía sobre los poderes humanos sobrenaturales, malignos: «principados, potestades, dominadores de este mundo de tinieblas, huestes espirituales de maldad...» (Ef. 6:12). Todas estas fuerzas carecen de poder para vencer cuando se enfrentan con el poder de Dios que asiste a sus hijos. ¡Cuán inspirado estuvo Lutero al componer la tercera estrofa de su famoso himno de la Reforma:

Aun si están demonios mil
prontos a devorarnos
no temeremos, porque Dios
sabrá aún prosperarnos.
Que muestre su vigor
Satán y su furor.
Dañarnos no podrá
pues condenado es ya
por la Palabra Santa.

Perplejidad ante las disparidades de la vida

La práctica totalidad de creyentes se ha planteado, más o menos seriamente, el problema de la teodicea, es decir, el modo como Dios gobierna el mundo, especialmente en la vida de sus hijos. ¿Por qué en situaciones análogas unos son librados de calamidades, mientras que otros en las mismas circunstancias han de ser víctimas de desgracias y duras aflicciones? Los primeros se consideran dichosos; los segundos deploran amargamente los padecimientos que la providencia les depara. Así vemos cómo el apóstol Jacobo y Esteban sufren muerte a manos de los perseguidores anticristianos. Por el contrario, Pedro, encarcelado y condenado a muerte por el Sanedrín, es milagrosamente sacado por un ángel liberador.

Podríamos multiplicar los ejemplos de calamidades catastróficas (guerras, naufragios, incendios, etc.) en los que compartiendo los mismos peligros hermanos o parientes cercanos, unos se salvaron y otros perecieron. ¿Por qué?

Recordemos un ejemplo más: el de José (Gn. 39-47), hijo de Jacob, en días del Antiguo Testamento. Los hermanos de José odiaban a su hermano, por lo que hicieron todo lo imaginable para acabar con el. Poco faltó para que su malévolo plan se realizara; pero Dios en su soberanía no sólo impidió que los planes fratricidas de los hermanos se llevaran a cabo, sino que dirigió el curso de los acontecimientos de modo que José fuera exaltado a la mas alta dignidad del país a excepción de la del faraón. Estrernecedoras son las palabras de José al final de su drama: «Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien para mantener en vida a mucho pueblo» (Gn. 50:20).

Ahondando en el misterio

Son muchos los creyentes que confiesan su ignorancia ante el sufrimiento, propio o ajeno. En muchos casos no ven que de él pueda derivarse alguna bendición. Más bien les nubla su mente la idea del amor y el poder de Dios. A semejanza de ateos y agnósticos declarados se dicen: Si Dios es perfecto, ¿por qué permite el sufrimiento humano? Si es bueno y no lo elimina es porque no puede; y si es todopoderoso y no libra de todo dolor, no podemos admitir que sea un Dios de amor.

Aunque comprensible en tiempos de aflicción, no es un razonamiento sabio pues quien cae en él pierde de vista que Dios, el Dios de la Biblia, puede ser -y es- un Dios de poder infinito y de amor sin tacha. Sin embargo, como sucede en otros campos del conocimiento humano, es mucho más lo que ignoramos que lo que sabemos. Así lo han reconocido algunos de los sabios más destacados que han sido creyentes notables, entre ellos Blaise Pascal, Isaac Newton; en nuestros días Werner von Braun, físico, cerebro del proyecto «Apolo». Ante el testimonio de estos personajes ¿no resulta ridicula la declaración del astronauta ruso Yuri Gagarin al regresar de su paseo espacial: «He recorrido el espacio lunar y no he visto a Dios por ninguna parte»? Sarcástico, pero revelador de una mentalidad más antirreligiosa que científica.

Mucho más objetiva resulta una de las declaraciones del físico astrónomo inglés Stephen Hawking, científico prestigioso y de agudos razonamientos. He aquí una de las frases contenidas en su libro Breve Historia del Tiempo: «El triunfo definitivo de la razón humana sería llegar a conocer el pensamiento de Dios».

Pero ese triunfo nos está temporalmente vedado. Como ha escrito Pablo Martínez Vila en El Aguijón en la Carne, «el sufrimiento es como una pintura surrealista; deja siempre ventanas abiertas al misterio, ventanas por donde entra la fe. Las respuestas al enigma del sufrimiento, aunque sean parciales, no las hallaremos ni en la introspección ni en la filosofía, sino en Aquel que dijo de sí mismo: "Yo soy la luz del mundo" (Jn. 8:12). Ahí se hace plena realidad la frase del salmista: «En tu luz veremos la luz» (Sal. 36:9).

Sí, hay misterios de la providencia que nunca llegaremos a comprender. Por ello hemos de pedirle a Dios que en su misericordia abra nuestros ojos espirituales para ver lo que nos es dado poder ver y robustezca nuestra fe para creer cuando no podemos entender. También los que dudan tienen promesa del Señor. Así lo aprendió Tomás cuando el Señor le dijo: «Porque me has visto, Tomás, has creído, más bienaventurados los que no vieron y creyeron» (Jn. 20:29).

José M. Martínez

Imprimir Tema del mes

Para imprimir este Tema del mes, haga clic aquí Imprimir Tema del mes.

También se ofrece la posibilidad de imprimir todos los Temas del mes de un año en un solo documento:
Temas del mes del año: 2001, 2002, 2003, 2004, 2005, 2006, 2007, 2008, 2009.

Copyright

Los Temas del mes, como todo el material en la web de Pensamiento Cristiano, tiene el copyright de sus autores. Pero se autoriza la reproducción, íntegra y/o parcial, de los Temas del mes, citando siempre el nombre del autor y la procedencia (http://www.pensamientocristiano.com).

Le invitamos a participar en «Pensamiento Cristiano»

Si desea enviarnos su opinión sobre este Tema del mes, puede dejarnos su mensaje aquí:


El tamaño del mensaje está limitado a un máximo de 1000 caracteres

Sus datos de contacto:

Nombre:
Email:
Localidad:
Provincia / Estado:
País:
¿Cómo conoció Pensamiento Cristiano?
Espacio por si quiere explicar
cómo conoció Pensamiento Cristiano...
  Deseo recibir el boletín de noticias
 
 
 Nuestra política de protección de datos

NUEVO TEMA DEL MES
Julio/Agosto 2010
¿Qué es el hombre?
BOLETÍN DE NOTICIAS
Suscribir...
DONATIVOS
Apoye a «Pensamiento Cristiano» con un donativo...
NOVEDAD
Grandes Cánticos de la Biblia
Grandes Cánticos de la Biblia
RECOMENDAMOS
Por qué aún soy cristiano
Por qué aún soy cristiano
Copyright © 2001-2010 - Pensamiento Cristiano
Powered by Sembradores